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Crónica Transvaldeonica

Transvaldeonica

Con unos días más de retraso de lo que esperaba, aquí estoy de nuevo para contaros cómo fue la Transvaldeonica 2018.

Antes de nada, decir que es una carrera impresionante, tenía ganas de hacerla y no me ha defraudado para nada. Posiblemente tenga las mejores vistas de todas las carreras que he hecho hasta ahora, y también ha sido una de las más duras.

Entrando ya en materia, a nivel general diré que, unos problemas que comentaré más adelante, empañaron una carrera que estaba disfrutando sin necesidad de ir en puestos ni mucho menos de cabeza.

Salida de las más «caóticas» que yo recuerdo en carrera, mucha gente, calles estrechas y encima yo me coloqué realmente atrás al pasar el control de chip. Aunque si de algo me he dado cuenta, es de que en carreras tan largas, es la propia carrera la que te coloca en tu sitio. Unos puestos antes o después en la salida no son para nada importantes, al menos a mi nivel.

Una vez adelanté unas posiciones hasta coger un ritmo acorde a mio, el primer tramo hasta Cordiñanes fue bastante tranquilo. Usé los bastones como ayuda en los 300 metros de desnivel de subida que tuvimos. Me dejé caer en la bajada, salvo en el primer tramo que era un poco más «feo». No veía necesidad de arriesgar, mucho menos con el tobillo tocado.

Llegados a Cordiñanes recordé mentalmente lo que me quedaba por delante e intenté coger un ritmo que pudiera mantener desde abajo. Pero no fue posible, me encontré ahogado en los primeros minutos de subida y perdí algunas posiciones. Llegó la Vega de Asotín y empecé a encontrarme mejor. Por fin pude encontrar el ritmo que buscaba, un ritmo que pudiera mantener sin ir excesivamente forzado y conseguí dejar atrás a algún acompañante y pillar a algunos de los que iban por delante.

Y me planté en Collado Jermoso, miro el reloj y marca 1h 58′, más o menos el ritmo que esperaba, pero no esperaba encontrarme tan atrás en cuanto a posiciones… ¡Cada día la gente corre más! Ambientazo, música, gritos… rellenamos los SoftLask y casi tenía todo el ascenso hecho.

En la zona de las Colladinas hasta llegar a la Vega de Liordes fui bastante conservador, es un terreno con muchas piedras y con mucho sube y baja. Fui capaz de mantener el tipo pese a que en las pequeñas bajadas se me acercaba gente que venía por detrás, pero en las subidas o llanos conseguía irme nuevamente.

Se iba acercando la zona final de la carrera cuando llegué a la Canal de Remoña. Sabía que aquí sufriría, pese a no ser un descenso muy técnico me cogieron dos corredores por detrás. Les dejé pasar, no me gusta ir presionado con gente que va más deprisa que yo. Y aquí comencé a sentir algunas molestias estomacales, sobretodo llegando a la parte más baja, pero no les dí más importancia.

Acabada la bajada, me lancé a correr ya que el terreno era propicio para ello, cogí a los dos que me habían adelantado y me fui para adelante. Me encontraba muy cómodo tanto en este terreno como en el tramo después del avituallamiento hasta Santa Marina de Valdeón. Llegué con bastante agua y decidí no parar, lo que me dio ventaja para alcanzar a algún corredor más.

Mi propósito entonces, era dar todo lo que me quedara hasta meta e intentar ganar alguna posición más. Me encontraba fuerte y creía que gente por delante podría achacar el cansancio. Empiezo entonces la subida en el tramo entre Santa Marina y Posada (menudo tramo duro para acabar…). Intento volver a coger ritmo de nuevo, de repente, lo que hasta ahora eran molestias estomacales se convierten en dolor.

Retortijones fuertes y «parada técnica» en el bosque… Menos mal que solo miró a un lado uno de los corredores que me adelantó… Le expliqué amablemente y entre risas (no queda otra…) que eran urgencias estomacales…

Desde aquí poco más que añadir, me encontré bastante mal e intenté acabar lo más dignamente posible, pese a que con dolor se disfruta menos…

Como conclusión, esta experiencia, unida a la post-carrera después de la carrera de Sanabria en Junio, me ha llevado a tomar la decisión de suprimir los geles y/o suplementos no naturales en carrera. Ya son dos veces que me han sentado tan mal, y no sólo es en la carrera, si no las horas/días posteriores y creo que no merece la pena. Llevó ya tiempo con una entrada pendiente de publicar sobre alimentación y, ahora con más razón, espero publicarla en los próximos días.

Icono Camara Salva Calvo

Un comentario en “Crónica Transvaldeonica

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