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Crónica Trail Balboa 2019. Buscando el norte

Trail Balboa 2019

Hola de nuevo a todos y todas los que os pasáis por aquí a leer lo que os cuento en cada entrada. Hoy vamos a ver, como os dije en redes sociales, cómo me fue el pasado domingo en el Trail de Balboa.

Una carrera diferente y es que, más allá de lo deportivo, fue un gran homenaje de toda su gente a la persona que, hasta este año, organizaba con mucho cariño esta carrera y que falleció el año pasado. Decir que fue un muy bonito homenaje y que espero que lo viese desde el lugar que se encuentre ahora mismo.

Vamos ahora con lo méramente deportivo.

Carrera rápida y poco técnica

Día estupendo para correr. Terreno con algunos tramos de barro al principio, pero muy cortos, por lo que estaba realmente bien. Carrera de distancia y desnivel asequibles y, por tanto, rápida, por lo que se adapta bastante bien a mis condiciones, en un principio.

Sensaciones raras antes de salir, ya que me levanté algo pesado de piernas y me extrañó muchísimo. Las primeras subidas me costaron un poco hasta coger el ritmo, pero una vez «en caliente» me di cuenta de que me encontraba bien, como siempre, cosas de la cabeza imagino.

Primeros kilómetros asequibles

Llegaron las 09:00 y se dio la salida. Salimos bastante tranquilos los primeros metros hasta que un chico, que no conocía, se puso en cabeza y aumentó el ritmo. Detrás de él un grupito en el que me encontraba, junto a Guzmán, Parra, Adriel…

Primeras subidas más o menos serias y el corredor que iba en cabeza se queda y se descuelga, no le vería más en toda la carrera. Guzmán coge el testigo y seguimos detrás de él sabiendo que es el que marcará el ritmo y el más fuerte. Nos quedamos en un grupo de tres, Guzmán, Parra y yo.

Siguen las subidas y noto los gemelos bastante doloridos, creo que es hora de bajar el ritmo. Se van por delante ellos dos en solitario. Veo que por detrás viene un dúo con Adriel y otro corredor y vienen a buen ritmo. Ni yo pierdo de vista a la cabeza de carrera, ni los que vienen detrás me dejan de ver.

Coronamos la primera subida y empieza una bajada, para mí, complicada. Me cogen mis perseguidores y me adelantan sin piedad. Adriel coge unos metros y yo intento no perder de vista al 4º, tarde o temprano acabará la bajada. Una vez abajo, llegamos a un pueblo donde está situado el primer avituallamiento. Veo a mi predecesor salir del mismo. Yo paro, una pastilla de sales y un poco de agua y arranco de nuevo, pensando en ir a por ellos en la siguiente subida.

Llegó mi liada

Salgo del pueblo en el que está el avituallamiento, es una carretera asfaltada y estrecha. Sigo por ella, no veo marcas a los lados. Llevo ya varios minutos corriendo por ella y empiezo a pensar que he podido equivocarme. La carretera hace un giro de 180º hacia la izquierda, llegado a ese punto decido seguir subiendo y mirar hacia abajo, hacia el pueblo a ver si veo alguna marca.

Y, efectivamente, lo ví. Veo un camino por debajo de mí y corredores pasando. Uno de ellos es Deibi que venía por detrás, se confirma que la he liado. Bajo hacia el camino y me reincorporo a la carrera, pregunto posición, he pasado del 5º al 8º y con dos corredores pegados detrás mío.

Llegó un tiempo de dudas y de no saber qué hacer. Sé que he hecho metros de más, incluso desnivel, y se junta todo esto con la segunda bajada complicada del día. En este momento tengo la sensación de que no avanzo y cada vez se me pegan más por detrás.

Tramo en tierra de nadie

Acabada la bajada, segundo avituallamiento, un trago de agua muy rápido, y veo que comienza una nueva subida. Parece larga y empinada, pienso en intentar recortar lo que pueda y acelero el ritmo. En esa subida alcanzo al 7º y a Deibi que iba en 6º posición en ese momento. Me dice que pensaba que iba por delante y le cuento lo que me pasó. Justo suenan su reloj y el mio a la vez marcando un cambio de kilómetro y aprovecho para preguntarle. A él le marca el 9 y a mi el 10, no pensé que me había desviado tanto.

Sigo acelerando el ritmo, en las subidas se queda ligeramente y en las bajadas me adelanta, es buen bajador, al contrario que yo. Y llega un momento que algo me hace «clic» en la cabeza. No puedo seguir forzando e intentando recortar, es imposible. Al final lo acabaré pagando y es una carrera tan «corta» y con niveles tan parecido es absurdo, voy a acabar lo mejor que pueda.

Llegamos al punto más alto del recorrido. Desde aquí hay una larga bajada (con tramos de llano y ligeras subidas) hasta el último pueblo y último avituallamiento. Y tras el pueblo, unos 5 kilómetros con una subida muy dura y la última bajada hasta meta. Decido intentar bajar con Deibi sabiendo que es mejor bajador que yo y que me puede llevar a buen ritmo e intentar tirar yo en las partes llanas.

Unos metros antes de llegar al pueblo, notamos que un grupo con dos corredores por detrás no acaba de descolgarse y viene más o menos cerca de nosotros, hay que apurar los últimos kilómetros.

Final como me hubiera gustado

Ya veo las casas del último pueblo antes de meta. Mano al bolsillo, pastilla de sales en la boca para empujarla con un trago se agua en el avituallamiento sin perder tiempo, y seguir lo mas rápido posible. No he comido nada, tampoco me lo ha pedido el cuerpo, quizás sea un error, pero se ve que la cabeza estaba a otras cosas. Aún así me ha funcionado.

Dicho y echo, avituallamiento muy rápido, aunque mientras bebo agua llegan los dos perseguidores al mismo. Salgo pitando y tengo idea de no mirar atrás. La salida del pueblo ya es en ligera subida y empiezo a notar que he hecho bien en no cebarme a intentar recuperar y que tengo piernas. Primera rampa trotando, giro a la izquierda y última subida. Muy empinada y dura, pero no excesivamente larga.

Miro para arriba buscando lo que me queda y veo que tengo delante al 5º, está lejos, pero le veo. Es el último que me queda por pasar para recuperar el puesto, que no el tiempo, que tenía antes de perderme. Pero no quiero obsesionarme con ello y sigo subiendo poco a poco y a mi ritmo. Pero cada vez le veo más cerca y se ha percatado de que vengo cerca porque ya mira para atrás.

Unos minutos de subida y llegamos. Ya sólo queda bajar, mas allá de un pequeño repecho que apenas se nota. Echo un vistazo para atrás, me da la impresión de que no me sigue nadie, pero he estado tan concentrado en llevar mi ritmo hacia delante que no me he parado a mirar. Y efectivamente, no viene nadie, mis acompañantes se han quedado unos cuantos segundos atrás y no les veo.

Última bajada y sigo viendo a mi predecesor, pero en el fondo sé que ya no voy a recortarle más, es un tramo realmente favorable y nos quedan pocos metros para la meta. Pero estoy contento, estoy acabando con fuerzas y, salvo en la orientación, he hecho una buena carrera y me he encontrado bien. Todo un chute de moral para lo que viene, porque esto no ha hecho más que empezar.

Últimos metros, entrada en meta. ¿Que pienso en este momento? La paella que me espera dentro de un rato.

Icono Camara Tortugas Trail León – Trail Balboa 2019

Prensa:

Diario de León

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