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Maratón Ultra Sanabria 2020. La segunda del año.

Ultra Sanabria 2020

En 2019 no me comí las uvas, a ver ahora con que cara digo yo que este año tampoco me las voy a comer, con la que se ha liado…

Bromas aparte, y meses después, estamos aquí con una nueva entrada del blog y una nueva crónica de una competición, que ya era hora. Desde enero en Transcandamia que no me ponía un dorsal, casi nada. Y es que, los que me seguís en redes sociales (los que no, ¿a que esperais? ¡Está el enlace a todas ellas en el pie de esta misma página!), sabéis que después de Transcandamia tuve una lesión en el tendón rotuliano que hizo que me perdiese dos carreras a las que estaba apuntado y justo después, cuando esperaba volver, llegó la pandemia y el confinamiento.

Así que hemos tenido que esperar hasta octubre para volver a colgarnos un dorsal en la carrera que más esperaba este año, Maratón Ultra Sanabria por etapas. Y aquí estoy, dispuesto a contaros lo que ocurrió en esa competición y también en los días previos, que tuvo miga. Lo acompañaré de los vídeos que hice para el canal de YouTube, uno con la previa y el material que llevé para todo el fin de semana, y otros con el resumen de cada una de las etapas.

Sé que soy muy pesado en este aspecto, pero me ayuda mucho a seguir creando contenido cuando apoyáis mis redes sociales, y una suscripción en el canal de YouTube (si además activas la campanita de aviso de mis videos, mejor que mejor) es muy importante. Os doy las gracias de antemano.

Y ahora, entremos en materia.

Días previos convulsos

Los días previos a la carrera no fueron nada sencillos, diría que incluso más complicados que la propia competición. Un confinamiento perimetral en León, la ciudad donde vivo, unos diez días antes complicaba mucho las cosas para poder acudir.

Mientras esperaba noticias, yo apuraba los entrenamientos sin salir del municipio y exprimiendo la parte de Las Lomas (zona habitual de entrenamiento en León y lugar de disputa de la Transcandamia) que pertenece al municipio. Llevaba dos semanas especialmente duras con 8 sesiones de entrenamiento en 6 días (doblando dos días por semana) y unas 15 horas de carga, por lo que la noticia de que tendría que modificar los entrenamientos y limitarme al municipio, sin poder completar al 100% lo planificado, fue un poco difícil de asimilar los primeros días. No podría tocar nada de montaña.

Pero nada fue comparable a cuando, el domingo previo a la carrera, me comunicaron que una persona con la que había estado 7 días antes había dado positivo en la prueba PCR. Me pilló justo a punto de salir a entrenar y fue un jarro de agua fría. Se había acabado la posibilidad de competir y, por supuesto de entrenar en la calle, no podía salir de casa.

Algún día os contaré la mala organización por parte de los servicios sanitarios en nuestro caso concreto… daría para una entrada/vídeo bastante largo. Fuimos cinco las personas que estuvimos en contacto con ese positivo y a cada uno nos decían una cosa diferente, pero no quiero extenderme más de la cuenta entrando en detalles. Para complicar  aún las cosas un poco más, el lunes siguiente era fiesta en León por lo que tenía que esperar al martes a hablar con mi médico y saber cómo proceder.

Es cierto que, a partir de ese martes, se alinearon los astros en una sucesión de acontecimientos que propició que ese miércoles me hicieran la PCR a mi, dando el jueves negativo, y el jueves a mi mujer, dando el viernes también negativo y pudiendo salir disparados hacia la carrera (previa comunicación los días previos con la organización), la cual empezaba ese mismo día por la noche.

Y en el vídeo os cuento, una vez solucionado el tema del contacto con el positivo, como procedimos con el confinamiento perimetral que seguía activo.

Primera etapa. Cronoescalada nocturna

Obviamente, y pensando en que existía la posibilidad de acudir a la carrera una vez que nos habían hecho las pruebas PCR, teníamos todo el material preparado y confirmados los negativos y nada más comer nos fuimos para San Martín de Castañeda.

Pese a ser un poco precipitado todo, es cierto que llegamos con tiempo suficiente para merendar algo con un margen alto de cara a la hora de salida, recoger el dorsal sin prisas y prepararme con calma para la etapa, ya que mi salida era poco antes de las 21:30.

Por delante una cronoescalada nocturna con salida desde la localidad de Vigo de Sanabria, hasta la que se bajaba desde San Martín de Castañeda por un sendero de unos 2 kilómetros y que utilizamos para calentar, y llegada en la Laguna de los Peces. Unos 7 kilómetros con unos 650 metros de desnivel positivo que completé en un tiempo de 47’37» para entrar en el puesto 23º.

Bonita ascensión, lo poco que se apreciaba con la luz del frontal, y en la que me encontré bastante bien, con buenas sensaciones y con el subidón de estar compitiendo de nuevo con un dorsal puesto. La segunda mitad de la misma se me atragantó un poco más, con algunas zonas de muchísimo barro, pero en general me encontraba bastante bien.

Obviamente fue un día sin referencias en los tiempos, porque salíamos de dos en dos cada 30″. Eso sí, viendo mis buenas sensaciones y el resultado al final de la etapa, se confirmó que había un nivel brutal.

Segunda etapa. La más rápida de las tres.

Lo tenía claro, en la segunda etapa la idea era salir a darlo todo en esta etapa con salida y llegada en San Martín de Castañeda y con 20 kilómetros y unos 1400 metros acumulados.

En el día de hoy, al igual que en la última etapa del domingo, las salidas eran de 50 en 50 corredores según la clasificación general con un protocolo que fue una pasada, un 10 en ese aspecto para la organización. A la hora de competir, lo importante es que ya teníamos referencias de puesto y diferencias con el resto de corredores.

La salida sabía que sería muy rápida, con un descenso hasta el Lago de Sanabria que, pese a no conocerlo, preveía que tendría bastantes piedras, como el resto de caminos de la zona. Tras esa bajada, una zona llana bordeando el Lago, subida y bajada a un monte de la zona y un tramo final subiendo por la Senda de los Monjes hasta San Martin de Castañeda.

Me coloqué bastante bien situado en la salida y salí en el grupo de cabeza con idea de hacer el primer tramo lo más fuerte que pudiera, iluso de mí. En la primera bajada ya demostré porque soy tan malo bajando, tampoco era un descenso muy complicado, pero ya me pasaron un montón de corredores. Además esa «presión» de notarme torpe, hizo que no llevase del todo bien la respiración y me encontraba con el estómago realmente lleno, sabía que había apurado demasiado el desayuno y el Tailwind que tomo antes de competir. Las sensaciones no eran buenas.

Pero lo bueno de este tipo de carreras es que dan para mucho, y hay que saber mantener la cabeza fría en esos momentos y conocerse mucho a uno mismo. En ese momento, opté por mantenerme en un ritmo más o menos cómodo, no forzar en exceso y recuperar esa sensación de estar hinchado, sabía que con uno poco de tiempo todo volvería a su ser. Y poco a poco así fue.

Una vez rebasado el kilómetro 7, donde comenzaba la primera subida, mi cuerpo de encontraba mejor y ya no tenía esa sensación de ir tan pesado, que cada uno interprete… Comencé la subida con el ánimo renovado, a un ritmo constante y con pasos cortos, pero sin parar de correr. Veía como poco a poco iba alcanzando corredores que, en cuanto se ponía la cosa dura, echaban a andar mientras que yo podía seguir trotando, por lo que recuperé un montón de posiciones y sobretodo, las buenas sensaciones.

La bajada no era especialmente técnica y, pese a que perdí un par de puestos, no fue tan descarado como otras veces. Digamos que, más o menos, mantuve el tipo. Una pequeña zona llana de 1 kilómetro para unir Ribadelago Nuevo y Ribadelago Viejo en la que llevaba las piernas realmente frescas y pude correr en torno a 4’/km sin mayores problemas nos llevaba a la última subida del día.

Y fue más de lo mismo que la anterior subida, me encontraba realmente cómodo con ese trote de pasos cortos que, en alguna zona más técnica o empinada, combinada con algunos pasos caminando. Esto me hizo recuperar los dos puestos que perdí en la bajada y alguno mas, para entrar finalmente en la posición 19º (me habían contado en el kilómetro 7 un poco peor del puesto 30º) con un tiempo de 1h43’39» y subir también al 19º en la clasificación general.

Tercera etapa. Bajada complicada.

Y en un abrir y cerrar de ojos nos plantamos en la última etapa de esta Ultra Sanabria. Una etapa más corta que el día anterior, 16 kilómetros, pero con más desnivel positivo (1000 metros) que negativo (750 metros) al tener la salida en Ribadelago Viejo y la llegada unos metros por encima, en San Martin de Castañeda.

Salida con un kilómetro llano y mucho barro y agua para encarar la primera subida del día, hasta el Pico Fraile, una bajada técnica de la cual ya me habían advertido y nuevamente subida hasta la meta por la Senda de los Monjes.

Estrategia clara y que cumplí a la perfección. Salida más cómoda que el día anterior. Dar lo mejor de mí en la subida, defenderme en la bajada y echar el resto en el ascenso hasta la meta.

La primera parte fue genial, salí tranquilo, no me llevé ningún sofocón, sabiendo donde estaba mi sitio y empecé la subida sabiendo que tenía que dar un puntito más para cubrir las pérdidas de la bajada posterior. Y así fue, si mal no calculé llegué 9º al alto y con sensaciones muy buenas que me hicieron correr por la parte llana que nos encontramos arriba realmente cómodo.

Hasta que llegó la bajada. Me pasaron dos misiles saltando de piedra en piedra que no pude ni ver. Poco a poco me fueron alcanzando más corredores a un ritmo más bajo y fui intentando seguirles en pequeños tramos para perder lo mínimo posible. Finalmente fueron siete los puestos que perdí en este tramo.

Aunque lo realmente negativo que saqué no fue la bajada en sí ni los puestos perdidos, fue que me hizo perder totalmente el ritmo y me hizo trabajar mucho muscularmente, me dejo realmente tocado para el tramo de última subida hasta meta.

En la ascensión final gané y perdí puestos por igual para, finalmente, completar la etapa en 1h37’18» y un puesto 16º que me permitió subir al 17º de la general.

Y esto fue todo, tres días que fueron una auténtica pasada, me divertí mucho, disfruté con un dorsal como hacía tiempo que no lo hacía y me medí a corredores de un nivel alto.

Me quedo con las buenas sensaciones que tuve y con que día a día fueron mejorando, así como los puestos en carrera. El cuerpo recuperaba perfectamente de un día para otro (tenía idea de que podía funcionar así por los entrenamientos previos que habíamos planificado y realizado) y eso es algo que tengo que tener en cuenta para futuras competiciones.

Y sin más me despido hasta la siguiente, ¿cuándo será? La verdad que no tengo ni la más absoluta idea, pero las ganas están ahí.

Icono Camara Diego De La Iglesia – Maratón Ultra Sanabria 2020

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