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Crónica Monte Ranedo Trail. La más corta, sin duda.

Monte Ranedo Trail 2019

Los que me seguís en redes sociales ya sabréis el resultado de la carrera y no será ninguna sorpresa para vosotros saber que tuve que retirarme. No por ello me gustaría dejar de hacer una pequeña crónica de cómo fueron los primeros kilómetros y algunas conclusiones que siempre intento sacar.

Semana extraña

Si que es cierto que durante la semana estuve bien entrenando con molestias o bien descansando a causa de éstas, fue una semana extraña. El pasado domingo noté un tirón en la zona derecha de la espalda, pensé que no sería nada y no le di más importancia en ese instante. Pues si que la tuvo, la noche del domingo al lunes me desperté constantemente por las molestias que tenía en esa zona. A las 05:00 no me quedó otra que levantarme a tomar un calmante y ver cómo despertaba al día siguiente.

Lunes por la mañana, siguen los dolores y decido no entrenar, vamos a dar un día de descanso para que se pase. Además tocaba trabajar por la tarde y ya iba a ser bastante esfuerzo. La cosa fue mejorando y el lunes por la noche estaba bastante mejor.

Martes por la mañana ya no noto dolor, una pequeña sensación en esa zona pero puede ser producto de focalizar mi atención ahí, no le doy importancia y, pese a que no hago los trabajos de fuerza para tampoco forzar en exceso, me voy a entrenar las series que me tocan ese día. Las completo perfectamente.

Miércoles, ni rastro de dolor en la espalda. Hago, hoy sí, los trabajos de fuerza y salgo a entrenar de manera normal. Empiezo a notar algo raro, esta vez en la pierna izquierda. Noto molestias en toda la pierna, parte interior de la rodilla, gemelo, cadera, pie… Pero tampoco me impiden correr del todo. Acabo el entrenamiento con alguna molestia pero decido no darle importancia.

De esta manera llegamos al jueves, último día de entrenamiento de la semana. El viernes toca descanso y el sábado me voy a saltar la pre-competición porque voy a estar todo el día de viaje. Son series cortas, va a ser un entrenamiento muy rápido pese a que lo complemento con trabajos de fuerza y escaleras (para compensar un poco lo que me salté el martes). Durante las series noto molestias en la misma pierna de ayer, pero sólo durante el trote de recuperación entre series. Cuando estoy haciendo las series a tope no me duele nada.

Acabo el entrenamiento, al llegar a casa me duele un poco más, pero tengo dos días de descanso, seguro que se me pasa…

Domingo en Lario

Pasan dos días de descanso. Han sido ajetreados y no he dormido mucho, el viaje del sábado a Madrid ha sido un poco cansado, pero aún así me encuentro bien. No me acuerdo para nada de la pierna y me noto bastante fresco. He llegado con tiempo y podré cambiarme y calentar sin prisas.

Hago el calentamiento, hablo con la gente conocida y nos disponemos a salir. Poca participación en la carrera de 28k, seremos unos 40 participantes. Cuenta atrás y salimos. La salida es bastante tranquila. Hay un chico que no conocemos y se pone en cabeza adelantándose unos 10 metros del resto. Yo corro detrás de él junto a Sergio Alonso y poco después se nos une Diego también. En el principio de la carrera hay unos 3 kilómetros muy suaves, con algo de ascenso pero totalmente corribles. En mitad de ese tramo cogemos al chico que iba delante y se queda, nos adelantamos los tres en solitario.

Pasado ese tramo llano empezamos a subir y toca empezar a caminar. Durante los primeros metros seguimos juntos. Diego delante, Sergio a su vera y yo cierro el grupo. De vez en cuando hacemos algún comentario, pero ya empezamos a notar la fatiga. A mitad de subida, Diego se nos va unos metros por delante, yo me quedo con Sergio, no quiero forzar que se prevé una carrera larga. De vez en cuando miro para atrás, viene gente y un chico que no conozco, pero que Sergio anima desde nuestra posición, Alan, se acerca a nosotros.

Coronamos la parte dura y desde aquí unos cientos de metros de cresteo y ligera subida entre escobas. Una zona que nos castiga bastante las piernas y que hubiéramos agradecido a la organización que estuviera un poco más limpia, con al menos algún tramo de sendero y no tener que ir saltando entre las ramas. En el último tramo del cresteo y previo a la primera bajada nos alcanza Alan. Sergio avisa que es una bajada empinada y me preparo mentalmente para ello.

Empezamos a bajar, Sergio se me marcha por delante, Alan aguanta unos metros detrás de mi hasta que me sobrepasa, al igual que otro corredor que me alcanza también en el descenso. No me preocupo, sé que en este terreno es lo normal e intento bajar lo más rápido posible pensando en recortar en las siguientes subidas.

En este tramo nos encontramos dos neveros con la nieve realmente dura, me fijo en los que van delante mío y veo que nada más pisar la nieve van al suelo porque resbala mucho. No me lo pienso dos veces, culo al suelo y a bajar resbalando. Es una manera de asegurarme estabilidad y mucho más rápida de bajar. En el primer nevero la pendiente se acaba poco a poco y a mitad del mismo me freno y lo acabo corriendo. En el segundo, mucho más empinado, no consigo frenar y serán unas escobas al final del mismo las que me hagan parar contra ellas.

Me levanto y empiezo a correr el último tramo de descenso hasta el avituallamiento. Y de repente veo que algo no va bien. Las molestias de ésta semana afloran de nuevo. Me vuelve a doler la pierna y, pese a que intento no darle importancia, empiezo a tener que bajar el ritmo de carrera. En este momento veo unos metros por delante de mí a Diego, algo tampoco le funciona, iba primero y le acabo de alcanzar. Le preguntó, no sabe los motivos pero no tiene fuerzas y se queda un poco rezagado, parece que puede pensar en retirarse.

Llego al avituallamiento y relleno agua para que se mezcle con el Tailwind que llevo preparado directamente en el Soft Lask. El avituallamiento lo estoy llevando al dedillo (1 Soft de 500 por hora) y fisicamente me estoy encontrando muy bien, aún tengo mucha cuerda. Salgo del avituallamiento, echo a correr y sigo viendo que algo no va. Un tramo de barro denso me lleva de nuevo a la realidad y cuanta más fuerza hago para salir de esa zona más dolor tengo. Aún no pienso en la retirada.

Llega un nuevo tramo de subida, una vez que Diego se ha quedado atrás tengo 3 corredores por delante, les veo. Sergio y Alan van en cabeza y Sergio me da una voz de ánimo. El tercer corredor va sólo unos metros por delante mío. Comienzo a andar, parece que el dolor va a menos y empiezo a recortarle distancia. Cuando estoy realmente cerca, vuelve el dolor, parece que subiendo también me va a dar guerra. Voy a llegar arriba de este tramo y ver que tal responde cuando vuelva a correr. Corono y empiezo a correr, más dolor, sigo y sigo unos metros, paso por delante de dos voluntarios de la organización y sigo intentándolo.

Hasta que, en este punto, me detengo a pensar un momento, el corredor que estaba alcanzando en la subida se ha vuelto a ir, estoy corriendo muy despacio y, lo peor de todo, llevo unos metros que estoy corriendo cojo. No apoyo bien la pierna. Miro el reloj, llevamos unos 10km, quedan 18 por delante y es imposible que llegue. La posición no me importa en este momento, si pudiera llegar llegaría, aunque fuera el último, no me gusta retirarme y el ir mal posicionado no es una excusa para mí. Pero es algo más que eso, no puedo correr y soy incapaz de avanzar. Decidido, no le doy más vueltas, lo dejo.

Bajada para el pueblo y conclusiones

En este punto me doy la vuelta hasta el último de los voluntarios que había visto y le pregunto cual es la mejor opción para abandonar. Me dice que vuelva al avituallamiento que habíamos pasado y que desde allí me bajaran en coche. Tardo un rato en volver, la pierna de ha enfriado y el dolor aumenta, pero poco a poco y con calma consigo llegar. Diego, que también había abandonado en ese punto, ya se ha ido con otro coche. Espero unos minutos que pase la última corredora, recogen el avituallamiento y nos vamos para abajo.

Una vez abajo me encuentro con el médico de la ambulancia, que encima nos conocemos, y me comenta que parece un tendón inflamado, que me ponga hielo y al fisio en cuanto pueda. Eso hago, hielo en la pierna y a ver llegar a mis, hasta hace un rato, compañeros de carrera junto con el resto de carreras que han salido a las 12:00.

En este punto, como siempre, toca sacar conclusiones positivas de los hechos. Y aquí tengo dos muy claras, que fisicamente me estaba encontrando realmente bien, mejor que en carreras similares en las últimas fechas y que, hasta ese momento, el sistema de avituallamiento con Tailwind estaba funcionando al dedillo.

Había preparado dos Soft Lask de 500 con Tailwind y agua, ya mezclado, para llevar de salida y llevaba dos más sólo con el Tailwind enrollados en los bolsillos del chaleco. La idea era ir acabando 1 por hora (la primera hora me salió perfecto) e ir guardando los vacío y llenando de agua los que llevaba con los polvos. Y funcionó, a la espera de ver si a partir de la tercera hora me iría bien a nivel de hidratación.

Pero eso lo dejamos para otra ocasión.

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