CompeticionesCrónicas

Cortina Skyrace. Eventazo y carrera top.

Cortina Skyrace

Con tanta carrera últimamente se me acumula el trabajo y no os había podido contar aún un poco más de lo que vivimos en Cortina d’Ampezzo, en el eventazo que nos montó Brooks con la Cortina Skyrace como colofón final. Así que, voy a intentar resumir un poco este viaje en las próximas líneas.

Antes de entrar en la carrera en sí y, pese a que os conté mucho de ello en Instagram, donde aún tenéis muchas imágenes del evento por si no las habéis visto, os contaré un poco sobre el viaje. El martes 22 por la tarde salí en AVE dirección a Madrid, donde pasaría la noche para, el miércoles a primera hora, viajar en avión a Italia. Hice noche en el Tryp Alameda donde nos trataron realmente bien y nos llevaron en autobús al aeropuerto al día siguiente directamente desde el hotel.

Ya en el aeropuerto nos juntamos con el resto de compañeros/as que iba a viajar desde Madrid (los que estaban más cerca y, por tanto, viajaban desde Barcelona, ya habían llegado a Italia el día antes) y cogimos un avión que, en poco más de 2 horas, nos llevó a Venecia. Desde allí un transfer en forma de monovolumen que nos llevó, junto a miembros de otros países (el evento era de España, Italia y Francia) hasta la localidad de Cortina d’Ampezzo. Nada más llegar, a comer directos, luego unos minutos para el Check-in y posar las maletas y primera presentación por parte de Brooks. Nos hablaron de los diferentes proyectos futuros de la marca, del equipo élite Brooks Trail Runners y del Run Happy Team, por supuesto.

Nada más acabar la presentación, nos cambiamos y hicimos un «entreno» conjunto que con 7k y 500+ y mucha música de por medio, nos llevó hasta un refugio donde haríamos la cena, hablaríamos un poco de las nuevas Cascadia 16 (vaya pasada) y participaríamos en diferentes juegos y sorteos, lo pasamos muy bien la verdad. Ya casi llegada la media noche, nos bajaron al hotel para dormir y descansar para el día siguiente. Obviamente fue un día de fotos, vídeos y ver paisajes que, a veces en carrera, disfrutamos menos.

Y el jueves 24 llegaba el plato fuerte. Tras el desayuno, una pequeña charla técnica sobre zapatillas, en este caso separada por países para hacerla en el idioma de cada uno y ser más personalizada, y directos a por el dorsal de la carrera. De ahí a comer y a descansar, ya que a las 17:00 empezaba la fiesta. Eso sí, no sin antes librarnos del palito en la nariz necesario para volver a España al día siguiente. Por la tarde llegó la hora de ponerse el dorsal y competir, de lo que os hablaré a continuación, y una posterior cena y degustación de cervezas (fundamental) para despedirnos, ya que el viernes tocaban 13 horas de viaje hasta llegar a León nuevamente. Ha sido corto e intenso, pero una de las mejores experiencias que me ha traído el deporte.

Ahora sí, vamos a entrar en materia con lo que fue la carrera en sí:

Salida intensa y 10k con 1000+

Ambientazo el que había ya el jueves en Cortina, pese a que los platos fuertes vendrían el fin de semana con el ultra, ya se respiraba ambiente de carrera y ha sido, sin duda, la salida y entrada en meta con más público que he visto en ninguna de las carreras en las que he competido. Destacar que, antes de la salida, renuncié (no sé si bien o mal) a unos cuantos minutos de calentamiento, reduciendo el mismo, por obtener una mejor posición de salida. Los élite estaban en una zona separada donde calentar sin perder los primeros puestos, pero los mortales nos teníamos que buscar el sitio por nuestra cuenta y, siendo una carrera de tanta participación, no quería quedarme en un tapón, por eso tomé esa decisión.

Una vez situado y viendo que tenía una buena posición decidí salir rápido, eran prácticamente 3 kilómetros donde se podía correr rápido y quería aprovechar. Pero quizás esa rápida salida, lo fue demasiado y lo acabé pagando, ya que cuando llegó la hora de tirar para arriba me costó mucho mucho coger ritmo. El tramo desde que alcanzamos los 300 metros positivos hasta los 600-700 lo llevé realmente atascado y me costó mucho mantener un ritmo decente. Una vez en la parte final me pude ir encontrando mejor y, ahí sí, volver a coger fuerzas.

La subida constaba de unos 10k con un poco más de 1000 metros de desnivel, aunque a partir del kilómetro 9 ya quedaba muy poca subida y se corría más o menos fácil en un tramo de falso llano en el que si levantabas la cabeza veías auténticas maravillas de naturaleza, obvio, estábamos en los Dolomitas. Técnicamente tampoco fue nada del otro mundo, tramos de senda o pista, quitando pequeños tramos de pedrero, el resto muy sencillo de correr.

Bajada de más a menos

Tenía el perfil en la cabeza y sabía que desde el kilómetro 10-11 aproximadamente no era más que tirar para abajo y, viendo algún vídeo previo a la carrera sabía que no tenía apenas dificultad técnica, salvo algunos senderos estrechos y llenos de raíces, pero en tramos muy cortos. Pero incluso en esos tramos más complejos me veía bien, fluido y sin complicaciones. Las zapatillas que habíamos venido a presentar no me podían ir mejor y, junto al vendaje de los tobillos, iba ligero y muy confiado, me encontraba realmente cómodo.

Hasta que llegó un momento que me empecé a quedar sin piernas, no era capaz de correr más rápido de lo que iba y me daba rabia porque el terreno me lo permitía, porque era un terreno que me encanta, de los que siempre elegiría para competir. Aún así el reloj marcaba ritmos altos y no sabía ni cómo era capaz de correr a esos ritmos según tenía las piernas, porque muscularmente iba bastante agotado. Por suerte cada vez el terreno era más sencillo y sólo tenía que dejarme ir lo más rápido que pudiese.

Llegada a meta espectacular

Y con estas llegué a los últimos 2 kilómetros, compartidos con el primer tramo de la carrera, pero en sentido inverso, donde el asfalto salió a relucir y sólo quedaba dar todo para llegar a meta lo mejor posible. Una entrada en meta que fue espectacular, con una cantidad increíble de público animando y dónde disfruté muchísimo. Por supuesto, no faltó mi momento favorito en las carreras, chocar la mano a los niños que, ilusionados, esperan en los metros finales a los corredores y que te lo agradecen y se alegran como si realmente fueras alguien conocido, bendita niñez.

Al final un puesto 30º con un tiempo de 1h53′ para casi 19k con casi 1100+.

Una experiencia que no creo que se me olvide nunca y que, sin la ayuda de Brooks no habría podido compartir, no puedo estar más agradecido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *