CompeticionesCrónicas

Catoute Vertical Trail. Campeonato de Castilla y León

Catoute Vertical Trail

Venga, ya que me pongo voy a cumplir con vosotros/as y os voy a dejar también la crónica de la carrera que, justo una semana después de La Reina Trail, tocaba afrontar, el Campeonato de Castilla y León en Catoute Vertical Trail.

En principio esta carrera iba a ser sólo campeonato por clubes pero, con la suspensión del Cueto del Oso, pasó a ser doble y acoger también el individual. Decir que el nivel fue brutal, estaban los mejores corredores de la CCAA, algunos también son top a nivel nacional, y para colmo algún «despistado» de otras comunidades vecinas como Asturias.

Destacar que la carrera fue realmente bonita, pero técnica, muy técnica. Para la distancia y desnivel que afrontábamos el tiempo de los primeros, por muy poco bajando de 2h, nos da una idea del tipo de carrera que era. Yo estaba advertido previamente (me molesté en informarme, para elegir material sobretodo) y aún así pensé que sería menos de lo que nos encontramos. Ritmos muy lentos en algunos tramos y típica carrera que me va mal por mi estilo de corredor. Pero a eso habíamos ido, a jugar. Pese a que mi opinión es que un campeonato de este estilo no debería ser en un circuito tan sumamente «lento», pero eso es, insisto, opinión personal.

Vamos al lío.

Sigue la mala racha y «empanada» previa a la salida

Y yo que pensaba que iba a ser un día tranquilo, de competir, dar todo y ver que nos deparaba la carrera. Pues nada más lejos de la realidad. El viernes anterior, susto (sólo susto, no comparable a la semana anterior) familiar y dudas de si ir o no a correr el domingo. Hasta el mismo sábado tarde no sabía si iría o no. Pero más o menos todo se solucionó y nuevamente me plantaba en una linea de salida. Tres carreras en un corto periodo de tiempo, que gusto da después de ver de dónde venimos…

Y aquí he de comentar una cosa que no llegué a entender de la salida de la carrera. Las salidas eran escalonadas, de 4 en 4, y cronometradas. En teoría, quiero pensar, que por la situación sanitaria que estamos viviendo. Pero el orden que se tomó para la salida fue atendiendo al ranking de clubes para dar más importancia a este campeonato que al individual. Y esta bien, es el que estaba previsto realizar, el individual llegó después, pero con ese orden de salida estaba claro que iba a haber muchos adelantamientos.

Gente como Guzmán Gonzalez que tenía prácticamente la misma hora de salida que yo, salió en una posición realmente retrasada y llegó entre los 10 primeros a meta. Fueron decenas de corredores los que adelantó y seguro que se comió algún que otro tapón. Dicho esto, si mi puesto de salida era bastante retrasado, lo fue más por mi clásica empanada de despiste. Justo en el momento de salir, me di cuenta de que en la bolsa del corredor había un chip para la muñeca que es el que controla el tiempo (ya casi no se usan, van normalmente en los dorsales que nos ponemos) y que me lo había dejado en el coche.

A nivel de clasificación no iba a influir, puesto que no corre el tiempo hasta que no pasas el chip, pero ese «calentón» en ir a buscarlo y los nervios de ese momento la verdad que me dejaron un poco con la cabeza en otro sitio en los primeros metros de la carrera.

Subida al Catoute y cresteo

No obstante, he de reconocer que las sensaciones, especialmente en la subida, no fueron buenas en ningún momento. Dejando despistes a un lado, las piernas no iban y la subida fue mucho peor de lo que soy capaz de hacer. Y me da rabia, porque venía precisamente de un debut este año en Truchillas donde la subida me fue realmente bien, pero no estaba siendo el día.

Y si la subida se me atragantó, el cresteo y el primer tramo de bajada no iban a ser diferentes. Como os dije antes eran técnicos, realmente poco correderos y me costó bastante sacarlos adelante. Con la dificultad añadida (esta para todos/as por igual) de no tener referencias, de ver a gente que no sabes si han salido antes o después. Se formaban grupos, se deshacían… También por el camino vimos alguna lesión, no de importancia, típicas torceduras por el tipo de terreno en el que estábamos compitiendo.

Así que lo salvé lo mejor que pude y desde aquí hasta la campa de Santiago, donde sólo me faltó beberme la garrafa de agua entera (¡qué calor hacía!) todo remar en terreno del que no me gusta nada de nada.

Kilómetros rápidos hasta meta

Pero desde aquí hasta meta ya fue otra historia. Pese a recorrer algunos tramos con alguna dificultad en forma de piedras o cantos grandes que ocupaban gran parte del camino (me recordaba a los senderos de Ultra Sanabria) el resto de caminos o sendas eran realmente rápidos. Tanto, que sabía que tampoco podía lanzarme al 100% porque, calculando reloj en mano, nos quedaban aún entre 6-7 kilómetros hasta meta. No tenía intención de correr 1 kilómetro en 3 y pico y luego llegar a meta arrastrándome.

Y este tramo creo que, además de ser más favorable a mí, fue el que mejor gestioné. No me dejé llevar por esos ritmos altos y con el paso de los kilómetros fue dando sus frutos en forma de adelantamientos a otros corredores. Cuanto más se acercaba la meta más me juntaba a gente que llevaba por delante y acabar con esas buenas sensaciones fue de lo mejor del día.

En resumen, carrera rara, en la que creo que puedo hacerlo realmente mejor y que no me dejó con un buen sabor de boca en general. En la general de la carrera fue un puesto 37º absoluto, 27º senior masculino y en el Campeonato de Castilla y León 33º absoluto y 23º senior masculino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *